Dedico questa sezione a Procida, così come emerge dai miei libri. Due romanzi, in particolare, si soffermano sull'isola straordinaria per bellezza e cultura: Vite parallele (Europa Edizioni 2016) e Una sana follia (Giovane Holden Edizioni 2018).
Procida è stata dichiarata Capitale italiana della cultura 2022. Una scelta pertinente, giusta, importante.
Perchè Procida è veramente un'isola unica nella sua straordinaria bellezza. "Un'isola che affascina e lascia tracce di profonda nostalgia" (Una sana follia, p. 210)
Un intero capitolo del romanzo Una sana follia (Giovane Holden Edizioni, 2018) ha come sfondo l'isola di Procida. Già il titolo del capitolo "La lingua di bue" è un omaggio al caratteristico dolce procidano, una pasta sfoglia con crema di limone, così descritto da Elisabetta, una delle protagoniste del romanzo: <<Non è tanto la morbidezza della pasta, oppure il contrasto tra l'acre e il dolce che si coglie nel sapore, ma è la carezza vellutata che a ogni boccone passa attraverso il palato e si diffonde per tutto il mio corpo. E' un vero godimento, non ho mai provato nulla di simile. Sarà la crema di limone, sarà la pasta sfoglia, ma è una vera esaltazione dei miei sensi.>>
Quando Riccardo propone l'escursione sull'isola di Procida, la sua amica Elisabetta chiede come mai Procida e non Capri, oppure Ischia. E Riccardo così spiega la sua proposta: <<Procida è un'isola astratta, irreale, quasi una pura immaginazione. E' un'isola letteraria, l'isola dei sentimenti autentici, sentimenti d'amore e di nostalgia. Su quest'isola tutto si trasforma in un'esaltazione di antichi ricordi, il tempo si ferma, e passato e futuro si dissolvono in un presente perenne che arreca felicità e serenità.>>
Arrivando a Procida il primo impatto è dato dallo scenario coloratissimo delle case che si affacciano sul porto. <<Stiamo entrando nel porto di Procida. Noncurante delle gravi considerazioni espresse dalla giovane donna, le dico: "Scusami, Elisabetta. Guarda le case di Procida, che ci accolgono. E' veramente uno spettacolo di gioia e di vita. Colori caldi, archi, una vera cornice di immaginazione mediterranea." Elisabetta ha come un sobbalzo. Resta effettivamente affascinata. E me lo dice con sincerità: "E' veramente qualcosa di strabiliante. Comunque ti ringrazio per avermi condotta qui!">>
Terra Murata è la vera acropoli di Procida. Riccardo illustra il percorso. <<Saliamo verso Terra Murata, la parte alta e più antica dell'isola e suggestivo borgo costituito da stretti vicoli e case coloratissime con l'arco. Il luogo si presenta ben fortificato e impenetrabile: sul versante meridionale pareti scoscese della collina precipitano a mare, a ovest dominano le fortificazioni, nel cuore del sito appare imponente il Palazzo d'Avalos, che fu adibito a carcere, dismesso, poi, nel 1988. "Vedi Elisabetta, la nostra fatica a salire su con tanto sforzo sarà ripagata dal godimento di una vista sublime sul golfo partenopeo e sui Campi Flegrei. Sarà un vero paradiso.">>
In piazza dei Martiri c'è una stele che riporta i nomi dei procidani morti durante la rivoluzione del 1799. Sono aristocratici e borghesi. Riccardo spiega: <<Secondo te, Elisabetta, perché questi uomini hanno aderito alla rivoluzione napoletana? Se non fossero stati mossi da una sana follia, mai l'avrebbero fatto. Perché credere nella libertà del popolo è una sana follia. E loro ci hanno creduto ed hanno pagato con la morte. Sempre si paga, quando si crede negli ideali e credere in un ideale vuol dire essere mossi da follia! Vieni ora torniamo su, laddove c'è quel belvedere, che si affaccia su Corricella, quel meraviglioso porticciolo di pescatori dell'antica Procida.>>
Procida Capitale della Cultura 2022
In attesa delle prossime uscite a fine febbraio,
vogliamo condividere con voi questa bella notizia.
L'isola di Procida è stata dichiarata Capitale della Cultura 2022.
Procida è presente in un intero capitolo del romanzo Una
sana follia di Gaetano Cinque, pubblicato da Giovane Holden nell'aprile 2018. Il capitolo, che ha per titolo "La lingua di bue" riferito a un tipico dolce isolano, ha per sfondo immaginazioni, paesaggi e culture della splendida isola
e la vicenda narrata trova qui le suggestioni per una riscoperta dei sensi della gioia di vivere.
Il libro è consultabile presso la biblioteca comunale di Procida e, ovviamente,
lo trovate anche sul nostro sito e in libreria.
Per l'Autore e per la casa editrice è un onore speciale riconoscersi nella valorizzazione così significativa della straordinaria
isola dell'arcipelago campano.
Hay dos formas de soledad: la no deseada y la soledad por elección. En mi novela Un lugar en el caos(ExLibric, 2024) el enfrentamiento entre el analista y el paciente, este último, en un exceso de polémica, hablando de la vejez, representa en manera rotunda que es propio en este periodo de la vida que aparece una soledad no deseada muy grave: “¿Dónde están los nietos a medida que crecen y los abuelos se ponen más viejos? La realidad es que los jóvenes evitan la vejez. Los viejos son feos de ver y resulta engorroso frecuentarlos. Los viejos tienen manías, obsesiones, siempre tienen que decir algo, y nunca ese algo es bueno. Por tanto, mejor evitarlos” (pág. 114).
La soledad no deseada es antes de todo aislamiento físico. Estás a solas, sin ver por largos días a alguien, sin intercambiarse con un amigo palabras aun sencillas. La soledad no deseada se nutre también con un sentimiento de exclusión y marginación. En el enfrentamiento analítico el paciente así describe un lugar que aparentemente quiere luchar contra la soledad de los ancianos: “La residencia de ancianos es un campo de concentración de decrepitud, de sufrimiento, de debilidad física y mental” (pág.112). La soledad no deseada comparece también en la vida de la pareja. Parece imposible que en la pareja hay la soledad, considerado que tiene una vida diaria junta. Todavía es propio así. Son dos mundos los de la pareja que a menudo se encuentran con muchas dificultades. También en la novela El perro viaja conmigo(ExLibric, 2024) este asunto de la soledad en la pareja está tratado. “Cruzar los deseos sexuales no es posible porque los mundos de sueños y fantasías eróticas de cada uno son impenetrables, puede que ni nosotros mismos conozcamos cuáles son. Por eso el logro del placer en el acto sexual es individual y cada amante queda solo consigo mismo” (pág. 64). Pero aún más preocupante es la soledad cuando la pareja envejece. La vida se pone como forzosa y los sentimientos más insoportables sustituyen los de amor y atracción sexual. Esta condición de sufrimiento es así descrita en la novela Un lugar en el caos, a página 118: “De la indiferencia a la insoportable presencia del otro, que muchas veces se transforma en aversión, cuando no en odio. La pareja así es un lugar de soledad, en vez de ser compañía y amistad.”
La soledad no deseada no es sólo un problema individual, privado, que concierne la vida de cada uno de nosotros en unos momentos de nuestra vida. Se trata de un verdadero desafío social, al que el Estado y las instituciones públicas tienen la responsabilidad de dar respuesta. La pérdida del empleo, la migración son condiciones que determinan sentimientos de malestar, que impactan en la salud mental y que provocan fuertes percepciones de aislamiento. Es la soledad de los que vemos como envueltos en una burbuja aislante y que viven por las calles, durmiendo en lugares improvisados como estaciones de tren o paradas de autobús.
En El perro viaja conmigo examino la condición de estos marginados después de encontrarme con un hombre de edad madura que daba vueltas con un perro a lo largo de senderos de Charco del Palo a Lanzarote. “De repente habría querido apartarme, pero luego pensé que no era correcto ignorar a un ser humano, como hoy ocurre con todos los marginados que no tienen voz ni palabras, ignorados, hasta que estallan. A menudo son trastornados, guardan silencio en su burbuja de invisibilidad. Se cubren la cabeza con una capucha hasta los ojos. Rebuscan furtivamente en los contenedores de basura, indigentes avergonzados con su carrito de la compra buscando comida. Los llamarías náufragos invisibles, fantasmas que habitan puentes, paradas y estaciones del metro, sin que los vemos” (pág. 97/98).
Sin embargo existe una soledad deseada, que es fruto de una elección personal. En este caso, la soledad está acompañada de unas sensaciones de plenitud interior, bienestar y satisfacción emocional. Yo personalmente vivo esta soledad por mi creación literaria. Es una condición básica que me trae mucha felicidad. Escribo a página 127 de la novela El perro viaja conmigo: “Para mí, lo sabes, el sitio de Charco del Palo es lugar de felicidad de cada día con el paseo al amanecer y con imaginación narrativa. Cuando estoy allí mi cerebro va muy rápido y empiezan a vivir personajes e historias de pasión, todos los sentidos humanos se agitan y yo vivo otras vidas, otros amores, otros sexos.”
La soledad deseada es también una opción para afrontar condiciones psicológicas de particular relevancia como son los sentimientos de amor o el ahondamiento psíquico de la propia vida. Ejemplar con respecto a eso la condición de soledad querida del poeta italiano Francisco Petrarca del siglo XIV. En su poesía Solo y pensativo él declara que busca la soledad para ocultar su intenso amor por Laura. Esta soledad pero no es bastante porque su amor se transluce y, aun pasea por lugares aislados, montes, calles y ríos, incluso toda la naturaleza, saben de su amor y de su atormentada pasión por una mujer por la que se vuelve loco.
La soledad deseada quiere alimentar la satisfacción interior con la costumbre de una verdadera autonarración. Estar a solas es buscar un lugar adecuado para una conversación íntima con uno mismo. “Me levanto de la cama muy temprano al amanecer y, guardando profundo silencio, me voy a la cocina para calentar la cafetera, preparada la noche anterior, y disfrutar la espera de escuchar el soplo de agua vertiendo café en la caldera de la cafetera. Vierto la bebida caliente en una taza grande y me la llevo al aire libre, no sé, al balcón, la terraza o el jardín, donde me espera una cómoda tumbona. Me coloco allí y me tomo en absoluta tranquilidad esa taza de sabroso café, que obviamente anticipa el que le llevaré a mi esposa más tarde. Considero este primer café un privilegio porque estoy verdaderamente a solas conmigo mismo durante un tiempo libre para excelentes sensaciones. Mis pensamientos malos o buenos van libres y mi psique se vuelve loca” (Un lugar en el caos, pág. 131).
En resumen, podemos prescindir de todo excepto de contar historias, porque estamos hechos así, con un cerebro que es narrativo y a las neuronas les encanta contar historias.