Nella lettura del Convivio di Platone, mi ha particolarmente affascinato la figura di Diotima. Affidare ad una donna il tema dell’Eros, quale esperta e convinta maestra in cose d’amore, l’ho giudicata sul piano letterario una scelta rivoluzionaria da parte del filosofo greco. Sicuramente non facile, visto che all’inizio del dialogo viene allontanata la suonatrice di flauto, da poco entrata, quando Erissimaco propone che tutti i convitati facciano a turno un elogio di Eros, in occasione della cena di festeggiamento del successo di Agatone, ottenuto con la rappresentazione di una sua tragedia (nel 416 a. C.).
La donna greca vive di fatto separata dal mondo maschile, non può prendere parte alle cose dei maschi, come la speculazione filosofica o la politica. Quindi la suonatrice di flauto vada a suonare il flauto per conto suo, o per le donne di casa, se vuole. E i maschi del convivio passino insieme il tempo discorrendo.
Il tema dell’amore appartiene ai maschi, le donne sono solo succube dell’eros maschile. E invece Platone, quando si tratta di tirare la somma delle cose dette su Eros, di fare, come si suol dire, sintesi, cosa fa? Affida, attraverso la testimonianza di Socrate, l’autorità della verità ad una donna: a Diotima.
Certo solo la condizione di sacerdotessa e di esperta di divinazione faceva acquisire ad una donna greca potere e rilevanza sociale, ma in campo filosofico ancora non c’era stata questa rottura con la tradizione maschilista. E Diotima appare veramente un’eroina della sapienza filosofica. Volutamente viene ricordata nella sua funzione sacerdotale, quando riuscì ad allontanare momentaneamente la peste da Atene, ma poi la sua figura acquista una rilevanza tale che ha un impatto emotivo forte su un Socrate impacciato nelle cose d’amore.
Si è parlato di una tecnica letteraria da parte di Platone basata sulle maschere che devono permettere al filosofo di esprimersi e dire la sua verità speculativa. Ma la scelta tecnica in letteratura non è mai casuale.
Allora pur nella finzione letteraria mi è piaciuto avventurarmi nell’indagine del profilo di questa donna straordinaria. L’ho voluta vedere immersa nella cultura e nella politica del tempo. Ho approfondito le altre donne del periodo. Alcune contemporanee come Aspasia, altre di epoca precedente a quella in cui poteva aver vissuto Diotima.
Poi mi sono detto che forse in tutta la storia letteraria mai si è data questa possibilità per giocare un percorso frammisto di immaginazione e di storia.
Allora mi sono costruito una trama che doveva recuperare altri personaggi femminili quale Saffo e Aspasia stessa. Anche se alcuni ritengono che forse il personaggio di Diotima da parte di Platone derivasse da un’identificazione con Aspasia stessa, ho preferito muovermi delineando figure autonome fornite di un proprio carattere, mentre Diotima assume il ruolo di donna straordinaria e innovatrice.
Rivoluzionaria in un’epoca che effettivamente è stata eclatante per i grandi mutamenti di sviluppo culturale, artistico e civile.
E così è iniziata la mia opera di immaginazione letteraria, ma ad ogni passaggio narrativo importante mi sono misurato con i dati storici in un confronto serrato.
Ho evitato di farmi inghiottire dalle preoccupazioni cronologiche.
Ho preferito la coerenza dei rapporti e l’esplosione dei temi più scottanti del periodo storico esaminato, che comunque alla fine del romanzo ho documentato con un’approfondita cronologia.
Così è nato "Il romanzo di Diotima", uno spazio libero nella tradizione letteraria e un grande spunto offerto da Platone col suo Convivio.
La letteratura è una grande opportunità che bisogna saper cogliere e Diotima è stata per me la più bella avventura attorno ai temi che mi stanno a cuore: l’eros sorprendente e divino, la speculazione filosofica e la paideia, la lotta all’ingiustizia, all’ignoranza, alla superstizione, l’amore per la bellezza, la gioia della vita, il pacifismo.
Diotima è veramente un abbaglio di verità in un mondo ottuso e lugubre, violento e bigotto.
Hay dos formas de soledad: la no deseada y la soledad por elección. En mi novela Un lugar en el caos(ExLibric, 2024) el enfrentamiento entre el analista y el paciente, este último, en un exceso de polémica, hablando de la vejez, representa en manera rotunda que es propio en este periodo de la vida que aparece una soledad no deseada muy grave: “¿Dónde están los nietos a medida que crecen y los abuelos se ponen más viejos? La realidad es que los jóvenes evitan la vejez. Los viejos son feos de ver y resulta engorroso frecuentarlos. Los viejos tienen manías, obsesiones, siempre tienen que decir algo, y nunca ese algo es bueno. Por tanto, mejor evitarlos” (pág. 114).
La soledad no deseada es antes de todo aislamiento físico. Estás a solas, sin ver por largos días a alguien, sin intercambiarse con un amigo palabras aun sencillas. La soledad no deseada se nutre también con un sentimiento de exclusión y marginación. En el enfrentamiento analítico el paciente así describe un lugar que aparentemente quiere luchar contra la soledad de los ancianos: “La residencia de ancianos es un campo de concentración de decrepitud, de sufrimiento, de debilidad física y mental” (pág.112). La soledad no deseada comparece también en la vida de la pareja. Parece imposible que en la pareja hay la soledad, considerado que tiene una vida diaria junta. Todavía es propio así. Son dos mundos los de la pareja que a menudo se encuentran con muchas dificultades. También en la novela El perro viaja conmigo(ExLibric, 2024) este asunto de la soledad en la pareja está tratado. “Cruzar los deseos sexuales no es posible porque los mundos de sueños y fantasías eróticas de cada uno son impenetrables, puede que ni nosotros mismos conozcamos cuáles son. Por eso el logro del placer en el acto sexual es individual y cada amante queda solo consigo mismo” (pág. 64). Pero aún más preocupante es la soledad cuando la pareja envejece. La vida se pone como forzosa y los sentimientos más insoportables sustituyen los de amor y atracción sexual. Esta condición de sufrimiento es así descrita en la novela Un lugar en el caos, a página 118: “De la indiferencia a la insoportable presencia del otro, que muchas veces se transforma en aversión, cuando no en odio. La pareja así es un lugar de soledad, en vez de ser compañía y amistad.”
La soledad no deseada no es sólo un problema individual, privado, que concierne la vida de cada uno de nosotros en unos momentos de nuestra vida. Se trata de un verdadero desafío social, al que el Estado y las instituciones públicas tienen la responsabilidad de dar respuesta. La pérdida del empleo, la migración son condiciones que determinan sentimientos de malestar, que impactan en la salud mental y que provocan fuertes percepciones de aislamiento. Es la soledad de los que vemos como envueltos en una burbuja aislante y que viven por las calles, durmiendo en lugares improvisados como estaciones de tren o paradas de autobús.
En El perro viaja conmigo examino la condición de estos marginados después de encontrarme con un hombre de edad madura que daba vueltas con un perro a lo largo de senderos de Charco del Palo a Lanzarote. “De repente habría querido apartarme, pero luego pensé que no era correcto ignorar a un ser humano, como hoy ocurre con todos los marginados que no tienen voz ni palabras, ignorados, hasta que estallan. A menudo son trastornados, guardan silencio en su burbuja de invisibilidad. Se cubren la cabeza con una capucha hasta los ojos. Rebuscan furtivamente en los contenedores de basura, indigentes avergonzados con su carrito de la compra buscando comida. Los llamarías náufragos invisibles, fantasmas que habitan puentes, paradas y estaciones del metro, sin que los vemos” (pág. 97/98).
Sin embargo existe una soledad deseada, que es fruto de una elección personal. En este caso, la soledad está acompañada de unas sensaciones de plenitud interior, bienestar y satisfacción emocional. Yo personalmente vivo esta soledad por mi creación literaria. Es una condición básica que me trae mucha felicidad. Escribo a página 127 de la novela El perro viaja conmigo: “Para mí, lo sabes, el sitio de Charco del Palo es lugar de felicidad de cada día con el paseo al amanecer y con imaginación narrativa. Cuando estoy allí mi cerebro va muy rápido y empiezan a vivir personajes e historias de pasión, todos los sentidos humanos se agitan y yo vivo otras vidas, otros amores, otros sexos.”
La soledad deseada es también una opción para afrontar condiciones psicológicas de particular relevancia como son los sentimientos de amor o el ahondamiento psíquico de la propia vida. Ejemplar con respecto a eso la condición de soledad querida del poeta italiano Francisco Petrarca del siglo XIV. En su poesía Solo y pensativo él declara que busca la soledad para ocultar su intenso amor por Laura. Esta soledad pero no es bastante porque su amor se transluce y, aun pasea por lugares aislados, montes, calles y ríos, incluso toda la naturaleza, saben de su amor y de su atormentada pasión por una mujer por la que se vuelve loco.
La soledad deseada quiere alimentar la satisfacción interior con la costumbre de una verdadera autonarración. Estar a solas es buscar un lugar adecuado para una conversación íntima con uno mismo. “Me levanto de la cama muy temprano al amanecer y, guardando profundo silencio, me voy a la cocina para calentar la cafetera, preparada la noche anterior, y disfrutar la espera de escuchar el soplo de agua vertiendo café en la caldera de la cafetera. Vierto la bebida caliente en una taza grande y me la llevo al aire libre, no sé, al balcón, la terraza o el jardín, donde me espera una cómoda tumbona. Me coloco allí y me tomo en absoluta tranquilidad esa taza de sabroso café, que obviamente anticipa el que le llevaré a mi esposa más tarde. Considero este primer café un privilegio porque estoy verdaderamente a solas conmigo mismo durante un tiempo libre para excelentes sensaciones. Mis pensamientos malos o buenos van libres y mi psique se vuelve loca” (Un lugar en el caos, pág. 131).
En resumen, podemos prescindir de todo excepto de contar historias, porque estamos hechos así, con un cerebro que es narrativo y a las neuronas les encanta contar historias.